sábado, 9 de febrero de 2013

El proceso de una obra

En esta ocasión mostraré, paso a paso, como fue el proceso de creación de uno de mis cuadros. Con ello no quiero montar cátedra ni nada parecido, sino simplemente mostrar cómo lo hago yo. Ya se sabe que "cada maestrillo tiene su librillo" y todas las opciones para llevar una obra a cabo pueden ser igualmente válidas y exitosas.
Comenzamos con la documentación de lo que será nuestra obra. Hacemos bocetos y buscamos fotos e imágenes que nos puedan servir como base. En este caso, sobre un fondo de una conocida bodega de Jerez, voy a encajar una escena de unos ratoncillos que recuerdan a los de Gálvez en la bodega de Gonzalez Byass. Para ello me valgo de diferentes fotos y dibujos que adapto a mi idea y con las que haré un dibujo de composición de lo que será mi obra.
Una vez que tenemos clara la idea de lo que será nuestro cuadro lo primero que hay que hacer es escoger el soporte y el tipo de pintura que usaremos. Para el soporte tenemos, principalmente, tres opciones: papel, tabla o lienzo, en sus diferentes variedades; y como materiales: pastel, acuarela, acrílico, óleo... Dependiendo de un soporte u otro y de las pinturas que usemos será el acabado de nuestra obra.
Para esta obra, he escogido óleo y un tablero D.M. de 10 mm. de 60 X 37 centímetros, porque creo que se adapta perfectamente a lo que quiero representar. El D.M. es un buen material, que se mantiene inalterable a los cambios de temperatura y humedad, pero es muy poroso, por lo que necesita una buena preparación previa. Para ello uso selladora sintética; con un par de manos es más que suficiente.
Una vez, bien seca la imprimación, pasamos a los cimientos de la creación de la obra: el dibujo.

Para mí el dibujo siempre fue una de mis pasiones y pienso que toda buena obra al óleo lleva como base un buen dibujo. Puede tratarse simplemente de un bosquejo o de cuatro trazos, pero servirá como armazón del desarrollo de nuestra obra. Habitualmente, el dibujo lo hago directamente con el pincel y una aguada de óleo, pero en esta ocasión he decidido usar un lápiz de grafito blando, ya que necesito lanzar unas líneas de referencia para las botas y de paso, ya puestos, pues  también encajo las figuras del primer término. No se trata de hacer un dibujo acabado de grafito, sino una referencia de lo que quiero plasmar, por lo que la línea no tiene por qué ser muy depurada, ya que será el pincel el que, mas tarde, corrija y resitúe definitivamente cada cosa.

Para acabar con este paso, le doy una mano de barniz fijativo a todo el dibujo para que el grafito no me manche los colores cuando comience a pintar.

Con la mancha, comenzamos a meter color, generalmente un poco mas oscuro del que quedará al final. Para ello uso pinceles planos, o de "lengua de gato" del número 12 o superior; empezando por el fondo, respetando las líneas trazadas y corrigiendo si fuera necesario. Con pinceladas amplias y cruzadas cubro toda la superficie blanca dando una idea de lo que pretendo representar.

Habitualmente con el pincel "lengua de gato" hago toda la mancha, pero si el motivo, como es el caso, tiene pequeños detalles, también uso un pincel redondo del número 8 o 6

A veces,  sobre todo si estamos hablando de pintura rápida, en este paso con unos brillos y cuatro toques más damos por acabada la obra, confiriéndole a la misma soltura y frescura; pero en esta ocasión este no es el caso, ya que mi interés es conseguir una obra mas elaborada.

Una vez acabada la mancha, pasamos al perfil y la sombra. Con un pincel del número 4 o 6, resalto aquellas partes del dibujo que me interesan y que, con la mancha inicial de color, se han perdido. De paso profundizo un poco mas en algunas sombras para darle mayor contraste a los distintos elementos de la obra.



Y definitivamente pasamos a la finalización y la luz. Se trata de iluminar las diferentes partes del cuadro con colores brillantes y luminosos, observando bien la dirección de la luz y la proyección de las sombras.
En este caso sobre la penumbra de las botas, el primer término de los ratones tiene una luz casi cenital que los hace resaltar sobre el fondo. Para crear el volumen necesario de los elementos voy dando cada vez toques desde los mas oscuros a los mas claros, hasta llegar a los brillos mas intensos.

Para terminar este paso, con un pincel redondo del número 2, le doy los últimos toques, como los detalles de los bigotillos de los ratones o el brillo de la copa con blanco puro.


Mi interés es que la obra tenga un aspecto envejecido, propio de una escena bodeguera y de la escena legendaria de los ratones amantes del buen vino, por lo que, una vez seco el óleo, paso a darle unas veladuras oscuras para aumentar la penumbra del fondo, suavizar el entorno general y resaltar el primer plano de la escena. Para ello uso una muñequilla con una disolución de betún de judea, aceite de lino y trementina.

Para el acabado he elegido barniz satinado para cuadros. Pienso que cada cuadro necesita su propio acabado a elegir entre brillo, satinado o mate. En este caso el semimatizado iguala toda la superficie y le da el acabado que busco, confiriéndole una terminación inmejorable.

Espero que os guste el resultado.

Detalle de los ratones
Detalle central


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